Cardó-Lluminosa-Foradada
En la salida de octubre, a través de la Sierra de Cardó, podríamos disfrutar del paisaje, la geología y las vistas.
A las nueve de la mañana comenzamos la ruta cerca del viejo Balneario de Cardó. Poco después del comienzo, pasamos las ruinas de la ermita de la Trinidad, luego a través de las del Santo Ángel hasta que llegamos al Portell de Cosp, donde tomamos el camino a la derecha, bien indicado, hacia la Cova Lluminosa. El camino, siempre cuesta arriba, y con la vista del balneario en todo momento, era bastante exigente. Cuando llegamos a la cueva de Lluminosa, nos detuvimos para el desayuno y tomamos muchas fotos.
A pesar de ser llamada cueva, la luminosa es un abrigo con una abertura superior donde la luz del sol entra en cierta hora del día, de ahí su nombre. No pudimos verlo, el día estaba nublado. Esta cueva muestra trabajo de piedra, y en la piedra, realizada por la mano humana, ya que se considera un pasaje clave de acceso al valle en el pasado y así podría cerrarse. Subiendo en zigzagueando a través de una rampa, pudimos acceder sin dificultad en el otro lado de la vertiente, y llegamos a un mirador con una vista fantástica.
Seguimos el camino, ahora con un poco de descenso, a la Roca Foradada. Esta imponente muestra geológica, en forma de un gran arco de piedra caliza y una altura considerable, era hacer una buena parada para tomar más fotografías.
Nuestro próximo objetivo, los Martillos. Desde la Foradada hasta los Martillos el camino volvió a ser cuesta arriba, pero esta vez por un hermoso valle lleno de carrascas y pinos que surgen entre las rocas. Los Martillos, otra curiosidad geológica con otra magnífica vista, hacia el valle de Ebro, en frente y de la Terra Alta, en el fondo.
Después de muchas fotos comenzamos el descenso. Un suave descenso en el que pasamos a través de los ermitas abandonados de San Roque, San Jose y San Elias.
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