La Airosa

No dudo que de las muchas expresiones que se oyeron durante la caminata de sábado la que refleja mejor como había ido todo fue “de la Airosa nos acordaremos”. Poco nos esperábamos cuando nos aproximamos al barranco de la Vall (Mas de Barberans) que tendríamos un día tan y tan ventoso. Todavía dentro del coche, nos empezamos a medio asustar porque empezaron a caer cuatro gotas, a pesar de que la previsión decía que no tenía que llover. Del viento, sí que nos había dicho que haría, pero no esperábamos tanto, ni de lejos.

Después de esta introducción sobre las adversidades del tiempo, hay que decir que la subida a la Airosa es un goce para los sentidos. Y todo y el fuerte viento y cuanto más arriba más, no dejamos de contemplar, e incluso de fotografiar, las curiosas formaciones rocosas que más de uno comparó con un paisaje que recordaba la Capadocia.

Éramos unas 30 personas, que a pesar del aviso de ruta exigente, decidimos llegar hasta el castillo de la Airosa (1.034 m), solo hasta la base, pero; la subida final en otra ocasión, si hace falta. Un recorrido de unos 10 km.

Al poco de empezar a subir llegamos al rincón de en Marco, una cueva enorme, desde donde ya descubrimos algunas de las agujas y promontorios que iremos encontrando en la ascensión. El viento ya empieza a molestarnos más del que querríamos y nos paramos a desayunar en una curva del camino con muy buena vista y un poco de protección de las sopladas.

A partir de aquí la fuerte abanicada nos hace dudar si teníamos que continuar o retirar. Ni el sol se atrevió a salir. Suerte que los de montaña vamos siempre preparados y llevaban abrigo, y con las capuchas de los anoraks muy ligadas hacíamos frente al viento y al frio no demasiado propio de final de abril. Continuamos arriba disfrutando de un paisaje que vale la pena, pero también concentrados a pisar fuerte y mirar hacia tierra por no tropezar, sobre todo ente los tramos más rocosos y con mucha piedra suelta. Justo es decir que la persistencia del viento sí que convenció unos cuántos que emprendieron la retirada cuando faltaba poco para llegar en la Foradada de la Airosa. Los otros, no sin temor, continuamos empujados por el deseo de llegar arriba y cumplir el objetivo, quizás un poco osados teniendo en cuenta las circunstancias. Hicimos la foto y más rápido que en la subida emprendimos la bajada sin paradas, pero con mucha cautela por no dar un paso en falso, más literal que nunca.

Las fotografías, a pesar de ser magníficas, no son suficientes para hacerse una idea de la caminata tan espectacular que es la subida a la Airosa. Seguro que “nos acordaremos” de esta ida del 26 de abril del 2025; ahora, estamos seguros que volveremos.

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