Alrededor del Poblenou del Delta

Con la luz de un día como el del sábado vale la pena una excursión por el Delta. Es un gozo para los sentidos y te llena de energía.

Todo alrededor del camino era espectacular, y no por ser un paisaje desconocido, sino todo lo contrario, porque habiéndolo visto muchas veces siempre es distinto. Y nos sorprende. Ya lo dice la canción de los Quicos «todos los colores del Delta». Cada estación, cada momento del día le hacen diferente y atractivo. Hoy me ha parecido de los días más bellos.

Bien abrigados, como no podía ser de otra manera en el mes de enero, una cincuentena de compañeros y compañeras hemos hecho unos 13 Km por caminos llanos, rodeados de agua de mar, de acequias y marismas. Hemos podido disfrutar a lo largo del recorrido de las numerosas colonias de flamencos, aquí y allá; de las vistas de la silueta del pueblecito desde la lejanía con el característico campanario; de un ratito de descanso para desayunar frente a la inconfundible torre de Sant Joan cuando ya el sol empezaba a calentar un poquito. También hemos aprovechado los miradores para despegar y quedar boquiabiertos ante un paisaje tan lleno de vida.

Todo ello ha quedado guardado en la muchedumbre de fotos de recuerdo que han hecho unos y otros.

Nos acompañaban Francesc Suárez, presidente de la Associació d’Amics de Terrassa y Jordi Font, presidente de la Associació d’Amics de l’Hospitalet de Llobregat, ambos invitados para participar en la asamblea extraordinaria que realizaríamos una vez terminada la salida, para decidir la entrada en la Federació Catalana. La verdad es que no podíamos haberles ofrecido una matinal más brillante.

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